Visualicemos un papel en blanco,
cuando uno se enfrenta a él, ya sea para escribir, en nuestro cerebro, se
empiezan a desarrollar una serie de complejos procesos que serán los encargados
de dejar la impronta en el papel a través de las palabras. Estas improntas, en
realidad, simbolizan la esencia de cada uno, he aquí la magia de la grafología.
Lo primero que hacen los grafólogos a la hora de analizar un escrito es fijarse en lo que se denomina visión de conjunto de lo que tienen en frente y esta es ni más ni menos la forma en la que se ha expresado simbólicamente el mundo y medio de vida. Al escribir se ha transmitido toda la información que cada uno lleva dentro y que configura su carácter, y se ha hecho a través de un lenguaje simbólico, es decir, la escritura. Ésa es la causa de que la imagen íntima que se comunica en una carta sea tan importante. El papel en blanco sería el vehículo utilizado para transmitir aquello que se lleva dentro y la visión de conjunto ofrece una perspectiva inicial del estado general de la persona que ha realizado el escrito. Se puede obtener tras analizar una serie de elementos que conducen a descubrir cómo es el orden interno de la letra que se va a analizar.
Legibilidad: Esa facilidad con que
se lee lo que está escrito. La legibilidad posee tres variantes que se
analizan.
Claramente
legible:
Son aquellos que se pueden leer sin
problemas. Puede darse el caso de que alguna palabra del escrito no se entienda
correctamente, pero que, al mirar el conjunto, no se pierda la legibilidad. Inicialmente
hay que destacar que, a mayor legibilidad de un texto, mejor será la claridad
de pensamiento y manera de actuar de su autor.
Lo primero que hacen los grafólogos a la hora de analizar un escrito es fijarse en lo que se denomina visión de conjunto de lo que tienen en frente y esta es ni más ni menos la forma en la que se ha expresado simbólicamente el mundo y medio de vida. Al escribir se ha transmitido toda la información que cada uno lleva dentro y que configura su carácter, y se ha hecho a través de un lenguaje simbólico, es decir, la escritura. Ésa es la causa de que la imagen íntima que se comunica en una carta sea tan importante. El papel en blanco sería el vehículo utilizado para transmitir aquello que se lleva dentro y la visión de conjunto ofrece una perspectiva inicial del estado general de la persona que ha realizado el escrito. Se puede obtener tras analizar una serie de elementos que conducen a descubrir cómo es el orden interno de la letra que se va a analizar.
Semilegibles: Son los escritos en los
que se pierde algo la legibilidad. En estos casos, el tanto por ciento de veces
en las que no se entiende lo que está escrito crece considerablemente, aunque,
con dificultades y siguiendo el contexto, pueden entenderse algunas palabras. En
estos casos los procesos mentales no se encuentran bien, aunque es posible que
se haya desencadenado una lucha por mantener el control.
Ejecución: Al analizar la
ejecución será fácil determinar el grado de perfección con que ha sido trazada
cada letra, sin muchas vueltas. En general, hay que entender que las letras
bien trazadas son propias de personas cuyo carácter es más templado, es decir,
que actúan con mayor tesón y constancia a la hora de llevar a la práctica sus
planteamientos. Cuanto peor sea la ejecución del escrito, peor será la manera
de llevar a término las cosas y su carácter no será tan constante y ponderado
como en el caso anterior.
Escritura
condensada entre líneas: Una escritura posee esta categoría cuando las líneas
están separadas de tal manera que los pies llegan a rozar con las crestas del
siguiente renglón. También puede suceder que, no llegando a rozar, por no haber
pies que coincidan con la presencia de crestas, si se prolongasen
imaginariamente los pies al siguiente renglón, haciéndolos coincidir con una
cresta, se observaría dicha interferencia o choque entre crestas y pies.
Escritura
correctamente separada entre líneas: Lo esperable se produce cuando no existe ninguna
interferencia o roce entre los pies de un renglón y las crestas del siguiente.
Para calcular esto con exactitud, los grafólogos aplican una sencilla regla: se
considera que pies y crestas están proporcionados cuando entre un renglón y el
siguiente hay una distancia equivalente a 5 o 6 veces la altura del cuerpo
central de la escritura. Nos cuenta del sentido del orden y de las distancias
que se deben adoptar con respecto a los demás.
Escritura
espaciada entre líneas: Se trata de la separación entre líneas supera la norma
ya expuesta (5 o 6 veces la altura del cuerpo central de la escritura que
queremos analizar). Al ver este tipo de escritura se tiene la impresión de que,
entre renglones, corre ampliamente el aire.
Distancia
entre palabras: Además de todo lo ya expuesto, hay un aspecto que también debe valorarse
a la hora de tener una idea sobre la escritura que se va analizar y se trata de
la distancia entre palabras.
Chimeneas o
pasillos: Son también columnas en blanco, con la salvedad de que las chimeneas son
aún de mayor tamaño que los cuchillos. Es decir, ocupan un mayor número de
líneas con respecto a los cuchillos. Habla de sufrimiento y mortificación
íntima a la hora de realizar la interpretación.
Cascadas o bolsas: Son parecidas a las chimeneas, pero poseen forma de bolsas que se aprecian muy bien a lo largo de la escritura. En este caso la angustia vital se ha adueñado del autor. Podemos hablar también de un estado neurótico obsesivo, este tipo de angustia obedece a mecanismos inconscientes.
La
distancia entre letras dentro de una palabra: Aunque las letras son unidades
más pequeñas que las palabras, también poseen su simbolismo: representan los
pasos que hay que dar para lograr los objetivos en la vida. Antes de medir la
distancia entre las letras, hay que saber cuál es la norma. En este caso, se
considera normal que la distancia entre letras sea igual que la anchura de un
óvalo de la escritura que se quiere analizar, pero los rasgos de unión de unas
letras con otras no se cuentan, pues se perdería el valor de la medición. Lo
que se mide es el espacio que existe entre los llamados centros estructurales
de cada letra. Al medir la distancia entre letras como la m minúscula o la w
minúscula con respecto a la letra siguiente u anterior, deben sumarse cada una
de las dos partes de estas letras por separado. Hay que tener en cuenta que la m y la w son “letras dobles”.
Si al analizar la distancia entre
líneas, palabras y letras se advierte que existe variabilidad a lo largo del
texto, habrá que concluir que hay un predominio de la versatilidad y la
emotividad. Si la variabilidad sólo se produce en alguno de estos aspectos,
sólo se aplicará este parámetro a esa variación.
Cascadas o bolsas: Son parecidas a las chimeneas, pero poseen forma de bolsas que se aprecian muy bien a lo largo de la escritura. En este caso la angustia vital se ha adueñado del autor. Podemos hablar también de un estado neurótico obsesivo, este tipo de angustia obedece a mecanismos inconscientes.
Ordenada: Se reconoce porque es legible, está bien ejecutada, se observa una correcta separación entre líneas, palabras y letras. Nos habla de la mente reflexiva que emplea el razonamiento lógico con claridad en los procesos de ideación. Buena canalización de la energía y óptimo rendimiento.
Los márgenes:
Los
márgenes continúan siendo parte del análisis de la organización del escrito. Se
entiende por márgenes las zonas en blanco que existen entre los bordes del
papel y el texto, estos son cuatro. La forma de desarrollar los márgenes nos
ofrecerá una idea general del comportamiento del sujeto desenvolviéndose en
dicho terreno, que es la vida. Hay cuatro tipos de márgenes: el superior o
inicial, el izquierdo, el inferior y el derecho.










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