Arcada: Es un movimiento
defensivo que se produce en algunas escrituras y que se observa, en concreto,
en determinadas letras como la m, la n o la ñ. Éstas se cierran por arriba
adoptando forma de arco. Es un gesto que indica reserva e introversión.
Arpones: Son parecidos a los
ganchos, pero de mayor tamaño. El significado es igual que el de los ganchos,
aunque en este caso más acentuado.
Bucles: Son gestos tipo que
pueden observarse en algunas letras como la m, n, ñ y la u. Estas letras
adoptan forma de e. Se ven con cierta frecuencia en escrituras de humoristas y
son un síntoma de simpatía y de dotes cómicas.
Cascada: Se trata de un concepto
grafológico que se produce cuando, al escribir, se deja demasiado espacio en
blanco en el interior del texto y cuando este espacio, además, tiene forma de
bolsa. Las cascadas son rasgos que reflejan la angustia que siente el autor del
texto.
Chimeneas: Son columnas en blanco
que se forman en algunas escrituras sin que el autor se dé cuenta de ello. Las
chimeneas se diferencian de los cuchillos en su extensión, ya que las primeras
ocupan un mayor número de líneas con respecto a los últimos. Las chimeneas
denotan angustia y tendencia a mortificarse.
Crestas o
hampas: Son
las partes superiores de algunas letras (b, d, f, h, l y t). Las crestas pueden
ser altas, normales o bajas. También pueden ser regulares o irregulares a lo
largo de la escritura.
Cuchillos: Se trata de las
columnas vacías que se producen en algunas escrituras. Esto suele acontecer
cuando la distancia entre palabras excede a la norma. Los cuchillos suelen
ocupar tres o cuatro líneas de texto y quien los hace no suele percatarse de
ello. Este rasgo se interpreta como un signo de angustia, en especial ante la
toma de decisiones.
Cuerpo
central:
También se denomina cuerpo medio y se corresponde con la zona central de la
escritura. En el cuerpo medio se pueden observar los óvalos, así como las
partes centrales de las letras que poseen crestas y pies.
Diente de
jabalí: Se
trata de un gesto tipo que se expresa con puntas hacia abajo, observables al
final de algunas letras como la m, la n y la h, principalmente, aunque también
puede verse en otras. Este rasgo es un reflejo de maldad e incluso de crueldad,
aunque debe ser valorado con mucho cuidado.
Escritura
brisada o rota: Este tipo de escritura se caracteriza por presentar roturas o
interrupciones en los trazos. Para poder valorarla hay que descartar que estas
irregularidades en la presión sean debidas al mal estado del útil con el que se
ha escrito el texto. La escritura rota es un síntoma de fuerte cansancio, si
bien también puede esconder algún tipo de patología.
Escritura
en rosario: También llamada temblorosa, la escritura en rosario se caracteriza por la
presencia de irregularidades en la presión vertical, así como temblores. Es
indicio de severas patologías.
Escritura
fusiforme: En la escritura fusiforme se produce un aumento repentino de la presión y
del grosor de algunos trazos que se ejecutan de arriba abajo, sobre todo en las
crestas, aunque también puede encontrarse en los pies. La escritura fusiforme
revela una fuerte tendencia narcisista.
Espirales o
conchas:
Se trata de un gesto tipo que se observa especialmente en las mayúsculas, sobre
todo en la letra C y en los trazos iniciales y finales. Este movimiento es un
gesto de coquetería que en algunos casos puede llegar al narcisismo.
Fantasmas: Se trata de un gesto
que normalmente queda reflejado en el margen derecho de la hoja. Es un espacio
en blanco que no tiene justificación aparente. Puede aparecer en la zona
superior o inferior del margen, pero, en cualquier caso, la aparición de
fantasmas denota temores que generan angustia e incapacidad para tomar
decisiones.
Finales en
maza: Se
trata de un gesto tipo caracterizado por un aumento paulatino de la presión que
se acumula en la parte final de los trazos. Los finales en maza indican
brusquedad que raya en la agresividad.
Firma: Es una de las partes
más importantes de la escritura. Simboliza el «yo íntimo» y descubre aspectos
muy interesantes sobre el carácter de su autor. Firmar es, en cierta medida,
responsabilizarse de algo: un cheque, un documento, etc.
Ganchos: Son movimientos de
carácter regresivo que pueden observarse en diversas letras, como la barra de
la t. Además, también pueden encontrarse en los finales de palabra o de letra.
Los ganchos son símbolos de tenacidad.
Garra de
gato: Este
gesto recibe el nombre debido a su similitud con dicho órgano felino. Desde el
punto de vista simbólico se interpreta como deseos de «arañar» bienes, dinero y
objetos materiales y guardarlos para sí. Indica tendencia al acaparamiento.
Golpe de
látigo: Es
un gesto tipo de carácter regresivo, que finalmente termina proyectándose hacia
delante (zona de la derecha). Es parecido visualmente al golpe de sable,
aunque, en este caso, el gesto es curvo. El golpe de látigo se observa
especialmente en la barra de la t. Este rasgo denota cierta agresividad y genio
incontrolado.
Golpe de
sable: Es
un gesto tipo parecido al golpe de látigo. Sin embargo, en este caso, el
movimiento no es curvo, sino cortante y seco, de ahí su nombre. Se observa
sobre todo en la letra t y en los pies de la escritura. Denota irritabilidad y
carácter beligerante.
Grafopatología: Constituye una
especialidad de la grafología que permite el estudio de los rasgos patológicos
en la escritura. A veces es posible detectarlos incluso antes de que la
enfermedad se manifieste abiertamente.
Grafoterapia: Es una especialidad de
la grafología consistente en la modificación de algunos rasgos de la escritura
de un sujeto con el fin de lograr una mejora en su conducta.
Guirnalda: Es el movimiento contrario
a la arcada. En este caso, las letras m, n y ñ se abren por arriba. A veces,
esto llega a dificultar la legibilidad.
Este movimiento indica capacidad
para adaptarse con facilidad al medio y extraversión.
Líneas imbricadas: Las líneas imbricadas pueden ser ascendentes o descendentes. En el primer caso, la palabra asciende sobre la horizontal del renglón. Sin embargo, la siguiente palabra intenta regresar a la horizontal, lo que termina por producir un curioso efecto parecido a las escamas de los peces. Con la imbricada descendente ocurre lo mismo, aunque en este caso, en lugar de ascender, se produce un descenso sobre la línea horizontal. De cualquier manera, las líneas imbricadas (sean ascendentes o descendentes) indican desarreglos emocionales.
Inflados: Son gestos tipo que se
producen especialmente en las mayúsculas. Éstas se inflan a lo alto y ancho,
llegando a dificultarse la legibilidad. Los inflados denotan vanidad y cierto
sentimiento de inferioridad.
Lapsus
cálami: Literalmente
significa «error de pluma». Con este término se designan las pequeñas
variaciones, a veces casi imperceptibles, que se producen en un texto cuando el
sujeto recibe un impacto emocional. Es una especie de «detector de mentiras»
aplicado a la grafología.
Lazos: Son bucles enlazados unos
con otros. Normalmente los encontraremos en los pies de la escritura, aunque
pueden estar presentes en otras zonas.
Legibilidad e ilegibilidad: La
legibilidad es la facilidad con la que se puede leer un texto letra a letra. La
ilegibilidad, por el contrario, es la dificultad con la que se lee un texto.
Las escrituras pueden ser legibles o ilegibles. Dentro de la legibilidad, hay
diferentes grados: escritos claramente legibles, semilegibles e ilegibles.
Óvalos: Son una representación gráfica del «yo». Simbolizan el ego de la persona y son tremendamente valiosos a la hora de valorar la escritura de un sujeto. Los óvalos corresponden a letras concretas como la a y la o. Sin embargo, hay letras que también son susceptibles de tener óvalos, como, por ejemplo: b, g, p, d y q.
Pies o jambas: Son las partes
inferiores de determinadas letras (f, g, j, p, q e y). A veces, la z minúscula
también se hace con pie. Los pies pueden ser largos, normales o cortos. También
pueden ser regulares o irregulares a lo largo de la escritura.
Rabo de zorro: Se trata de un movimiento cuya forma recuerda la cola de este animal. Las líneas siguen un recorrido horizontal y, de pronto, la última palabra o las letras finales de ésta descienden. El rabo de zorro es típico de aquellas personas que luchan por superar las tendencias depresivas.
Regresiva: Se dice que una
escritura es regresiva cuando los movimientos gráficos que la componen tienden
a regresar hacia la zona de la izquierda en lugar de avanzar hacia la zona de
la derecha.
Rúbrica: El término rúbrica
proviene del latín y significa «rojo». La rúbrica sirve a los grafólogos para
descubrir cómo son las ambiciones personales y los mecanismos defensivos que
utiliza el sujeto para salvaguardar su intimidad de los demás.
Serpentina: La serpentina es un
gesto tipo que se observa principalmente en las letras m, n y u, aunque también
puede encontrarse en la barra de la t. La serpentina es frecuente en letras de
políticos y denota, en su sentido negativo, hipocresía.
Signo del
escorpión: Se llama signo del escorpión a las puntas afiladas que se proyectan en
los pies de algunas escrituras. Este rasgo es un indicio de maldad, aunque debe
ser valorado con mucha atención.
Torsiones: Se suelen producir
tanto en las crestas como en los pies de las letras. Al observar una letra
torsionada se ve que presenta una torcedura que desequilibra la rectitud que
debería tener. Aunque las causas de la presencia de las torsiones en la
escritura pueden ser varias, muchas veces este gesto tipo obedece a las torturas
internas a las que se ve sometido el autor del texto.
Líneas imbricadas: Las líneas imbricadas pueden ser ascendentes o descendentes. En el primer caso, la palabra asciende sobre la horizontal del renglón. Sin embargo, la siguiente palabra intenta regresar a la horizontal, lo que termina por producir un curioso efecto parecido a las escamas de los peces. Con la imbricada descendente ocurre lo mismo, aunque en este caso, en lugar de ascender, se produce un descenso sobre la línea horizontal. De cualquier manera, las líneas imbricadas (sean ascendentes o descendentes) indican desarreglos emocionales.
Óvalos: Son una representación gráfica del «yo». Simbolizan el ego de la persona y son tremendamente valiosos a la hora de valorar la escritura de un sujeto. Los óvalos corresponden a letras concretas como la a y la o. Sin embargo, hay letras que también son susceptibles de tener óvalos, como, por ejemplo: b, g, p, d y q.
Rabo de zorro: Se trata de un movimiento cuya forma recuerda la cola de este animal. Las líneas siguen un recorrido horizontal y, de pronto, la última palabra o las letras finales de ésta descienden. El rabo de zorro es típico de aquellas personas que luchan por superar las tendencias depresivas.
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