Ahora bien… ¿Qué es la grafología?

 Para aquellos que nunca han escuchado hablar de grafología es posible que este término les sugiera que nos referimos a una técnica de adivinación, como tantas que están surgiendo por estas épocas y que no paran de proliferar en forma de “canalización”.
Tal vez alguien piense que escribiendo unas pocas líneas y trazando una firma sobre un papel, como venden en televisión, es posible vislumbrar lo que le va a pasar en el futuro de quien lo hace. La grafología está lejos de adivinar algo, si es que alguna vez lo hizo, aclaro, si se decide aplicarse a fondo al estudio de las leyes grafológicas, que veremos someramente a continuación, se dará cuenta de que la grafología le será muy útil para conocerse mejor a sí mismo y a los demás, fuese el caso.
Pero… ¿Qué es la grafología netamente hablando? Mauricio Xandró en Grafología superior dice que “si deseamos hallar un símil que sirva para comparar el sistema grafológico, yo compararía éste con una radiografía espiritual. Dependen de los conocimientos del investigador los aspectos que deja al descubierto”.
Esta técnica proyectiva, voy a insistir que no me quiero meter en el brete de ciencia si, ciencia no, permite adquirir un profundo conocimiento, tanto de las facetas positivas del carácter como de las negativas, lo que ofrece una amplia visión de quien escribe y útil en multitud de campos.
La grafología emplea un método específico, pues todo en ella es medible; es decir,
reproduce un patrón y sirve como ciencia auxiliar en campos tan variados como la medicina, el derecho, la psicología y la psiquiatría, la criminología, la selección de personal, etc. Como explica Vels en su obra Escritura y personalidad: “La grafología se ha situado internacionalmente como una de las ramas de la psicología experimental más extendidas y acreditadas en todo el mundo”.

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