Corrientes grafológicas.

Mímica: Iniciada por Jean-Hippolyte Michon, esta corriente se basa en la mímica de la escritura. Se sabe que las personas tienden a gesticular cuando mantienen una conversación, entonces, esta escuela explica que también se desarrollan gestos, aunque uno no sea consciente de ello, al plasmar una idea sobre un papel. Para Jules Crepieux-Jamin, considerado por los franceses el padre de la grafología científica, clasifica esta información en grupos gráficos se denominan “especies”, de forma que la escritura se divide en siete especies. Para tener una idea, los grupos más relevantes, que se estudiarán, aplicándolos a la escritura, son: forma, presión, tamaño, velocidad, dirección, orden y continuidad.

Simbólica: El mayor exponente fue Max Pulver. Las personas, simbólicamente hablando, se deslizan entre el cielo y el abismo. Cada vez que uno piensa en la idea de un Creador, de Dios, automáticamente la asociamos con las alturas, con la zona superior. Por el contrario, las cosas malas siempre se encuentran abajo. La zona de la izquierda viene a simbolizar el pasado, nuestros orígenes, mientras que la zona de la derecha se asocia a lo desconocido, al futuro. La zona central simboliza el “yo”, el presente y el autocontrol. Todo esto, llevado al papel, no sólo se comprende mucho mejor, sino que ayuda a describir estas zonas con más exactitud. Hay que recordar que en nuestra cultura se empieza a escribir de izquierda a derecha. Esto se interpreta como un caminar simbólico en el papel desde el nosotros hacia los demás.

 


Estas pautas pueden extenderse tanto a las diferentes áreas o zonas de un escrito, como a líneas, párrafos, letras, palabras, garabatos y dibujos. La letra que mejor recoge el esquema anteriormente descrito es la f minúscula:

 


La f minúscula es una letra que posee tanto cresta o hampa, como pie o jamba. Las crestas son las partes superiores de algunas letras (b, d, f, h, l y t); mientras que los pies son las partes inferiores de determinadas letras (f, g, j, p, q e y). A veces, la z minúscula. Como puede verse claramente en el esquema, la letra f minúscula es la única letra del abecedario que posee cresta y pie. La manera de trazar esta letra avanzará aspectos sobre su autor.

Profunda: Esta escuela tiene sus bases en las diferencias entre lo consciente e inconsciente en la escritura. Los pioneros fueron E. Solange Pellat y Ludwig Klages, aunque la ha continuado Mauricio Xandró. Esta escuela promulga que la escritura está compuesta por elementos conscientes formadores y elementos inconscientes deformadores. Cuando iniciamos un escrito, siempre se intenta causar la mejor impresión posible. Ponemos mayor atención en hacer buena letra y en que el escrito quede lo más agradable. Con este acto, se está mostrando el ideal. Sin embargo, de modo inconsciente, a lo largo del texto iremos bajando la guardia, manifestando así nuestro ser real.


De este modo se puede afirmar que los comienzos de los manuscritos, ya sea de trazo, letra, palabra, página o párrafo tienden a ser mucho más conscientes y calculados que los finales. Por eso, los grafólogos suelen fijarse mucho más en estas áreas de los escritos, porque saben que en ellas queda reflejado el contenido inconsciente.

Emocional: Escuela que dice que las emociones quedan reflejadas en el papel en forma de pequeñas deformaciones. No se escribe, según esta escuela, del mismo modo el nombre de alguien por quien se siente un profundo afecto que el de otra persona a la que se le dirige formalmente. Para Sigmund Freud existe el llamado lapsus línguae, éste se produce con frecuencia durante las conversaciones y consiste en un pequeño desliz, generalmente una palabra, que no se ajusta a lo que en teoría se quería decir y que cambia el sentido de lo que se ha expresado, entonces en grafología existe el llamado lapsus cálami, que se puede observar en los escritos. En este caso, no sólo cambiando palabras, sino que, también advierte, en otros pequeños detalles que los grafólogos prestan mucha atención. 

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