La validación del titulo.

“El individuo justifica su existencia por un movimiento que, como la moral, brota de su corazon y termina fuera de él”.
Simone de Beauvoir.
 
Claro está que la validación del título, de base, lo da el Ministerio de Educación de la Provincia de Santa Fe, pero el título es de Grafólogo Analista, es decir, hay algo, que a la gente del Ministerio se le escapó, por desconocimiento de la materia y que, sin querer hacerlo así, el título, tiene doble valor. Vamos por parte. Esta es la foto del título que me envió María del Carmen Fontana:


Prestemos atención a un detalle que voy a recortar en la siguiente foto:


Seguramente este título fue firmado el mismo día en que se firmó el acta que da por hecho de que fui aprobado como Grafólogo Analista por el Ministerio de Educación de la Provincia de Santa Fe. Miremos la firma de dicha acta, una vez más:

Página 321 del expediente.
 
Cualquiera, con justa razón, diría que es una firma más, que esa firma, que corresponde si a una persona, pero, como cualquiera, pudo haber modificado la misma. Un grafólogo entrenado, debería saber leer más allá y eso es lo que vamos a hacer, demostrando, una vez más, de que SILVIA BATTION nunca tuvo la intención de darme el título de Grafólogo Analista. Para eso, vamos a ver las firmas antes de esta fecha en particular.
Por ejemplo, acá tenemos la libreta, con las respectivas firmas de SILVIA BATTION, con sus respectivas firmas.


Luego tenemos el título intermedio de Grafólogo Analista Nivel I, también fechado:


A esto le sumamos la nota, ya analizada, de la que no firme y ella sí:


Para no cansar, por último, está la firma de la respuesta a la Carta Documento que le envié después de esta nota:


Ahora bien, si esta es su firma… ¿Por qué por única vez y en el documento más importante hizo otra firma?


Cualquier mal pensado podría decir, con justa razón, que cambio la firma, que no tengo que cargar tanto las tintas en un detalle tan “insignificante”, y la verdad que tiene razón, excepto porque estas son algunas de las firmas que se recogen del expediente, desde la mediación, hasta la caída de la causa.


Todo este salvaje collage de firmas de SILVIA BATTION son todas las firmas del expediente judicial de la causa, que fueron hechas después de la firma del título y el acta, es decir, la firma del título y el acta, fueron intencionales, en un acto de no hacerse cargo y renegar en el acto de hacerla, confirmando, de manera fehaciente que no quería dar el título, pese a que la disposición y resolución del Ministerio de Educación de la Provincia de Santa Fe, al cual respondía por el aval, hubiese determinado lo contrario. Esta es la confirmación de lo buena persona que es SILVIA BATTION y lo mucho que se ajusta a las leyes y mandatos que dice, epístolas anteriores, defender. Apreciaciones grafológicas en cuanto a su difusión y enseñanzas, aparte, claro. Le guste o no, ella misma se desautoriza de manera sistemática, desde no destruir pruebas hasta hacer chiquilinadas como estas, pensando que nadie se va a dar cuenta, y ella manteniendo el porte de señora que no es.
Ahora bien, la misma grafología que defiende es la que la termina incinerando en un acto de ironía único, digno de su capacidad intelectual limitada. Por lo cual, no voy a hacer interpretaciones personales que avalen lo que ya se ve, sino que citar autores que ella misma me enseño para que, quien no conoce de grafología entienda de que estamos hablando cuando hablamos de estas cosas tan puntuales.
Lo interesante es analizar las firmas disidentes, es decir las del acta y la del título:
Nos encontramos frente a una firma de orden ilegible, es decir, si no hay una aclaración abajo, no sabríamos nunca de quien se trata. José Javier Simón, autor en el que me enseño la misma SILVIA BATTION el primer año de la carrera, dice que “son auténticos garabatos que son imposibles de identificar”, tal como acabo de decir, y agrega que “Si la firma ilegible es solamente la de los documentos oficiales, podrían existir dificultades para admitir la autoridad”, y como dirían en mi barrio: “salto la liebre”, la autoridad siempre fue el Ministerio de Educación de la Provincia de Santa Fe, no ella, cosa que yo siempre tuve clara, ella no y quería seguir ejerciendo poder sobre mi persona cuando nunca se le dio lugar, una persona con una maldad inusitada, banalizada, tal como dice Hannah Arendt. Más adelante Simón dice sobre este tipo de firmas ilegibles que es “una clara tendencia a la evasión, especialmente ante situaciones que plantean enfrentamientos, así como falta de autoidentificación”. Sobre firmas legibles, Simón también dice que “si se trata de una firma de trabajo, puede ser que la persona no quiera mostrar su auténtica personalidad en el ambiente laboral. O bien que tenga algunas reticencias ante el hecho de tener que aceptar normas u órdenes de superiores”, es decir, ¿aclaramos?
También es una firma que no tiene mucha presión, la escritura de SILVIA BATTION en general no tiene mucha presión, es decir, no es algo que me llame la atención en conjunto, pero Simón sobre este tipo de firmas comenta que “es sinónimo de falta de seguridad interna, aunque en el caso de que en el texto la presión sea superior, puede aparentar lo contrario”, que no estaría siendo el caso. Más adelante sigue diciendo que “son personas con pocos recursos energéticos en lo personal, siendo su “yo” débil en el fondo. Tímidos, inhibidos, con tendencia a las preocupaciones, incluso con propensión a las enfermedades de carácter físico, dada su limitada energía interior”. No obstante, es una firma armónica, es decir, no se le ve ninguna anomalía, por lo cual Simón, dice que “estas personas resultan ser tranquilas, sosegadas, apacibles y equilibradas”.
Recuerdo, cuando recursé Grafología Infantojuvenil en 2010 e hice una acotación de un punto central de la teoría de José Javier Simón, poco más me saltan a la yugular, porque en el INSTITUTO DE GRAFOLOGIA LITORAL ya no se enseñaban más esa clase de autores, sino que se enseñaba al Sr. Vels. No seré injusto entonces me iré a ver que tiene Augusto Vels para decirnos al caso. Vels dice que “la firma nos muestra al sujeto tal como es o tal como él quiere ser o aparentar. La firma resume, generalmente, el modo íntimo del ser, la personalidad privada, con sus complejos, ambiciones, sentimientos de superioridad o inferioridad, con su sello de vanidad o de orgullo, con su tendencia al apartamiento o al acercamiento social y, en fin, con sus pasiones y rasgos dominantes de carácter”.
Sobre esta firma en particular, podemos decir que es una firma de carácter rápida, hasta instantánea, diríamos a lo que Vels dice que “nos informa del grado de reflexión y prudencia o cautela que tiene el sujeto en sus tomas de decisión, sobre todo en las situaciones en las que arriesga la seguridad o prestigio del yo”, también agrega que es una “necesidad de abreviar, o simplificar una tarea”, aunque también dice que “es una falta de solidez y de suficiente madurez en la toma de decisiones, ya sea por estar dominado por un yo impaciente e influenciable, vulnerable a los estímulos internos y externos, ya sea porque el sujeto tiene tendencia a la evasiva, al enfrentamiento nulo con los problemas o compromisos personales que no puede cumplir. En este último caso, la debilidad del yo es evidente y el único recurso es tomar una actitud flotante o evasiva”.
Al ser una firma con un trazo flojo, Vels agrega que es “falta de afirmación de tendencias personales (…) negligencia, inestabilidad y falta de firmeza moral. Dificultad para fijar la atención de modo activo y seguido. Necesidad de acogerse al automatismo apara eludir el esfuerzo (debilidad de la voluntad y el autodominio)”.
A riesgo de ser repetitivo, en otro texto, Vels también afirma que “la ilegibilidad en la firma, salvo en casos de personas que tienen que firmar numerosos documentos al día, supone, hacia los demás, una falta de voluntad en la identificación. El sujeto muestra de este modo un Yo evasivo, cuando no engañoso o falso”.
Ahora bien, fijémonos que maravillosa es la grafología que con tan poco podemos darnos cuenta de muchas cosas:
_ En principio, si vemos una evolución de la firma, nos percatamos que la firma de los documentos más importantes del caso, no fueron hechas con la firma con la que se hace habitualmente.
_ El hecho de no usar en documentos oficiales y que realmente importan, ya que más allá de que el titulo era para mí, se lo estaba pidiendo la autoridad a la que respondía, en este caso el Ministerio de Educación de la Provincia de Santa Fe hace que no se haga cargo de lo que estaba haciendo y con la convicción consiente de que no quería sentirse ligada a eso, es decir, estaba en total desacuerdo de lo que estaba firmando.
_ También confirma la actitud evasiva que tuvo durante todo el proceso, es decir, se presentó cuando no quedo otra opción, lo cual se condice de porque no dio presencian en ninguna de las instancias de mediación previa, pero si cuando la autoridad la obligo a dar la cara de una vez por todas.
_ Deja en evidencia una personalidad débil, que no puede hacer frente, ni hacerse cargo cuando las cosas no salen como quiere que salga y, por consiguiente, no puede ni hacerse cargo ni responsabilizarse de sus propios actos, esto, no obstante, no la justifica de nada, es una persona adulta y responsable dentro de la sociedad que la considera mentalmente sana.

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