La mediación.

Una vez obtenido el título, cuya batalla, como relato fue titánica y, aun así, fue dado de manera obligada, lo único que faltaba era justicia. Sinceramente mi intención nunca fue el dinero, de hecho, más allá de lo que es una demanda civil (hubiese querido, de verdad lo digo, que la causa fuese penal, pero esta no entraba dentro del código), cierto es que quería dejar un antecedente, de hecho, con el expediente y esto lo estoy logrando, pero nunca renuncie a una sentencia, es decir a pesar de todo, no me iba a ir con el lujo de no homologar y que un juez dijese como habían sido las cosas.
Luego de buscar un par de abogados muy incompetentes y sin ganas de trabajar ya que el caso no era “normal”, Nadina decidió agarrar el caso, caso que le perdió interés como veremos en el expediente e hizo que el mismo cayera. Sí, tengo dudas, no las puedo probar por eso no las expongo, pero el episodio de la mediación pinta muy bien todo el caso en sí, en un resumen que hubiese sido de novela al arrancar la semana.
La mediación se celebró el 19/12/2017 a las 9.30 hs., bien reza el expediente, hacía años que no me había encontrado con SILVIA BATTION, de hecho, la gente del Ministerio de Educación de la Provincia de Santa Fe habían decidió no generar ese contacto, contacto que luego me revelaron, ellos también evitaban de lo mucho que le desagradaba frente a la actitud que esta mostraba todo el tiempo, generándole un malestar innecesario a ellos también.
La abogada, según me dijeron mis abogadas, “era brava”, de hecho, me pareció más boluda que otra cosa, no voy a abandonar la sinceridad ahora, siempre tuve en claro que yo era una persona peligrosa, porque no hay persona más peligrosa que la que no tiene nada que perder, y yo, no tuve ni tengo nada que perder, lo que quería ya lo tenía, es decir el título, ahora quería justicia y ese pedido es muy poderoso.
Recuerdo que fue con una actitud humilde impostada, no hablo nada, vestida como pordiosera, artilugio judicial, donde los viejos abogados recomiendan ir “como pobre” para que no solo el que demanda le dé lastima, sino que la mediadora sea la que lo vea. La abogada mediadora le tuvo cualquier cosa, menos lastima, parando a la abogada defensora en más de una oportunidad, cuando se hacía la sorda. Si bien siempre tuvo mal gusto para vestirse, a pesar de ser una linda mujer, fue realmente una pordiosera, en lo personal es el papel que mejor le quedaba. Recuerdo que esa tarde misma, yendo en colectivo por 3 de febrero y Entre Ríos, en Rosario, la volví a cruzar, iba con su clásico trajecito y carpeta de “Señora bien”, imagen que siempre quiso dar, hasta recuerdo que era azul, con bordes blancos, haciéndose la Chanell. El problema de SILVIA BATTION fue los que siempre le creyeron y ella seguía avanzando pensando que siempre se la iba a dejar pasar, una vez más, no fue nunca mi caso, ni con ella ni con nadie.
Relate todo lo ocurrido, era el que demandaba y correspondía arrancar. Cuando tuvo que decir algo ella solo dijo que ella solo hizo todo lo que “estaba en ley”, nunca especifico cual, es decir la negación de derechos fue legal, el no dejar rendir a nadie fue legal, el poner palos sobre la rueda fue legal etc, etc, etc… es decir, todo lo relatado y argumentado en este escrito. Y ahí aprendí muchas cosas, pero recordé una muy importante, ya que me hizo acordar al juicio de Eichmann en Jerusalén, relatado por Hannah Harendt. Eichamann, relata Harendt, frente a la evidencia abrumadora, que luego lo condeno a la orca llega a decir, citado en comillas por la autora: “Ninguna relación tuve con la matanza de judíos. Jamás di muerte a un judío, ni persona alguna, judía o no. Jamás he matado a un ser humano. Jamás di ordenes de matar a un judío o persona no judía. Lo niego rotundamente”. Ahí entendí que SILVIA BATTION no tuvo el poder suficiente, ni mucho menos el poder que creía tener, sino todo esto que estoy contando hubiese sido peor. Entendí que tuvo todo lo que quiso, eso la cebo, como decimos en la calle y creyó en su cebada que podía hacer lo que quería y como quería, eso incluía pasar por sobre los derechos de los demás, derechos que ella misma ponía a gusto personal, con un desconocimiento legal pasmoso, incluso de las reglas de un Ministerio de Educación que ella misma usaba en pos de su redito económico, que fue lo que me permitió, por otro lado, el reclamo. Pero sacando todo esto, y teniendo más de una oportunidad para hacer lo correcto, hasta que no fue obligada no lo hizo y aun teniendo la oportunidad de pedir disculpas y decir: “Che la verdad que la pifie” y avistarse más de un quilombo, incluso este libro que es perpetuo, decidió seguir por el camino que se había trazado. Es sin dudas una persona que como siempre digo, la vida no le dio más accesos, sino tanto Eichmann, Hitler, Himmler o más nacionalmente, Videla o Galtieri hubiesen sido bebe de pecho y con lo que relato, apoyado en el expediente, no me dejan exagerar. No es cultura woke, como está de moda ahora, lo que estoy diciendo, es haber estudiado lo que ella misma me enseñó a conciencia, es decir, demostró que no sabía ni de lo que se dedicaba, siendo una grafóloga de revista Predicciones con más pretensiones que base. Solo emana lastima, un sentimiento que es destructivo para propios y ajenos.
En el segundo encuentro, ya que en el primero no se llegó a ningún acuerdo, había que llevar pruebas de lo que se decía, yo lleve todo lo que tengo, pues en eso se basaba la demanda, ella ninguna, claro sostenía que el Ministerio de Educación la había obligado a firmar el título (cosa que los enfureció a los del Ministerio, pendientes de todo lo que estaba pasando, más todavía contra ella) y que nunca había firmado el sobre del examen a pesar de que el acta decía lo contrario, acta que está en el expediente. Ahí entendí una vez más que el nivel de perversidad puede hundir más salvar y “negar todo” no es una buena estrategia. Ser mala persona se nota a la corta más que a la larga. Una pobre mujer en todos los sentidos de la palabra, pero la peor de las pobrezas: la espiritual.
Volví a recordar a Eichmann. Hannah Arendt destaca que Eichmann negaba su culpabilidad personal alegando obediencia a las órdenes y funcionamiento como “rueda de una máquina”, SILVIA BATTION hizo lo que la ley decía, según ella y su idea de ley, y siempre sostuvo que no estaba sola, de hecho, el juicio aclara en el expediente “Battion & otros”. Tanto Eichmann como SILVIA BATTION no actuaron no por odio patológico, sino por incapacidad de pensar, según la teoría de Hannah Arendt, cosa que vengo sosteniendo de entrada y que Arendt llama la “banalidad del mal” para distanciarse de sus actos que saben que son aberrantes y están mal. Ambos, presentándose como un funcionario normal que solo cumplía normas y leyes, una actitud que Arendt consideró una forma de mal que no requiere monstruosidad, sino una ausencia de reflexión, es decir, “no le da”. Arendt sostiene sobre Eichmann y su negación que “no era un monstruo, sino un hombre normal con una incapaz de atender a los requerimientos de la realidad, de pensar por sí mismo, de tomar decisiones razonadas”. En parte SILVIA BATTION también, si se la hubiese pensado mejor, estoy seguro, hoy sería el referente indiscutido de la grafología, ya que estaba claramente destinada más y ella misma se serrucho el piso por un pésimo manejo y delirio de grandeza, más específicamente megalomanía.
Acá hago una pausa y reflexiono, aparte, que le paso (¿pasa?) por la cabeza, pero lo que más me convoca el pensamiento es pensar si nadie en su entorno no le dijo, que la cosa no iba por ahí, es decir, ¿hasta qué punto manipulo a su entorno, como manipulo a los docentes de la institución para que hicieron lo que ella quería? Quizá la cosa es más perversa de lo que pensamos y analizamos y solo acá vemos una manifestación de todo eso.
Sobre la “banalidad del mal”, que cabe en este relato cabe decir que Arendt dice que el mal no surge de la maldad radical, sino de la irreflexión y la obediencia ciega a un sistema. Eichmann se convirtió en un engranaje en una máquina criminal, perdiendo su capacidad de discernir entre el bien y el mal. SILVIA BATTION cayó en lo que el sistema y su ambición le proponían y su crimen fue hasta el momento no dejar avanzar. El mundo le tiene que agradecer a al Universo que no haya tenido el poder de Eichmann, como ya dije.
“¡Eichmann niega todo!” dice Arendt se refiere a que él negaba su responsabilidad moral, no los hechos, culpando al sistema y a su propia falta de reflexión, no a un odio personal o una maldad intrínseca, haciendo el mal aún más aterrador por su carácter ordinario y burocrático. Nada más cercano a SILVIA BATTION.
Volviendo a la mediación, y no tan lejos, muchas cosas fueron de atención también. Primero que nunca la note tranquila, hasta la actitud humilde completamente impostada, la lleva saludar y no demostrar los delirios de grandeza innecesarios que siempre tuvo. La abogada, se exaspero muchas vece y llego a decir “no tienes la obligación de que le caigas bien” y mi respuesta fue muy concreta: “no quiero caerle bien, pero de ahí a negar derechos, la brecha es mucha”. ¿Qué cosa no con esto de “caer bien”? Cuanta gente necesita terapia y terapia de manera urgente.
En el segundo encuentro quedamos en que no había llegado ningún acuerdo, ya que no quería pagar lo que se pedía, y por sobre todo no quería pedir disculpas, porque eso venía con un pedido de disculpas público, agregado por mí a propósito, siempre supe, dadas las condiciones que iba a decir que no. Pero también tuve la última palabra, donde le dejé en claro, con toda sinceridad que no me iba a detener nada y que es realmente una pena estar mediando los 60 años, con un juicio que arrastra por no hacer lo que se debía hacer, que me despertaba un sentimiento que odio sentir, que es el de la lastima y que, en pocas palabras, es una fracasada.
Ahora bien, que cosa con el fracaso, porque lo usamos muy livianamente, pero en SILVIA BATTION, el fracaso cabe, es decir, quiso ser contadora, y algo no funciono, se tiró al sueño de vivir de la grafología, bienvenido sea, que ella misma se encargó, entre otras cosas por lo que cuento, de que la cosa no funcionara, no me cabe duda que hoy sería un referente indiscutido de la materia si las actitudes y manejos hubiesen sido otros, no solo conmigo. Luego de tanto derrotero espiritual, hoy se dedica, seguramente al próximo fracaso: las Constelaciones Familiares, nadie en su sano juicio iría a constelar con alguien con este historial (al menos público), me doy el lujo de contar una historia más que chequeada. No voy a hablar de la vida personal de SILVIA BATTION teniendo más que razones para hacerlo, como ya lo dije, me voy a limitar a lo profesional, si cabe el termino, ya que con eso tenemos suficiente, aunque, por otro lado, mientras escribo y reflexiono estas palabras me pregunto ¿a quién le interesa la vida de semejante fracasada? Pero si se sigue manteniendo esta actitud, el franco declive por el cual genera lástima, de la verdadera y genuina, que es muy en caída libre, es imposible que uno, viéndolo todo no desemboque allí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario